El sábado 3 de Diciembre monteábamos la primera del calendario de MONTERIAS J.R., se trata de la finca el Villar, dividida en dos manchas: el carrascal y la solana, cazábamos la primera de ellas de unas 600has. a Ciervos, ciervas y jabalí, añadiéndole la pequeña finca El Carrascal, de unas 200has, sólo a jabalí, pero con muy buen currículum de guarros en sus chaparrales; la batieron un total de 8 rehalas y se cerró con 70 puestos entre las dos fincas.
El sorteo en el cual participé, por colaborar con la orgánica, no fue todo lo rápido que se esperaba, ya que la gran mayoría de los monteros querían ir a la mancha del Villar para poder tirar las reses, rehusando puestos de la mancha del Carrascal y quedandose con dichos puestos los monteros más enamorados de los cochinos, ya que presentan lances más difíciles y bonitos, comprobando más tarde que no se habían equivocado con la elección.
La armada que me tocó poner fue la última en hacerlo, se trataba de la linde de ambas fincas, a priori muy bonita y con buenos tiraderos pero al final se comprobó que "con lo bonito no se come" como se suele decir, siendo una de las más flojas, yo pude tirar un marranete que empancé y me lo cogieron los perros, y también pude ver bastantes cochinos que cumplian a otros puestos pero sin demasiada fortuna para los monteros que no estuvieron demasiado finos.
El tiroteo y las ladras fue espectacular, hubo tres armadas, dos de ellas de cierre que no pararon en toda la montería, disfrutando muchos puestos de numerosos lances a cochinos y venados.
Debido a la orografía del terreno tan quebrada y dificultosa, fue una tarea de "chinos" conseguir sacar todas las reses a la junta, haciéndose de noche hasta por fin conseguirlo, quedandose cortos con los cuatro mulos contratados, arrojando unos resultados finales de unos 50 cochinos ( dos bocas medianas) y una docena de venados, alguno muy bonito como el de mis fotografías que realicé en el campo antes de sacarlo con las bestias, y otras tantas ciervas, la pena fue no poder realizar un plantel de reses en condiciones y fotografiarlas con los monteros antes de tener que partir para sus casas, unos con muy buen sabor de boca y otros como siempre con malo, ó simplemente con la envidia sana de comprobar que había sido otro montero el agraciado por la suerte, pero esta es la caza y el que no lo entienda, mejor que se dedique a otra cosa.
Quisiera desde aquí mandar un saludo a todos los monteros asistentes, ya que no pude despedirme de la gran mayoría, en especial a un grupo de los Villares de Jaén que venía por primera vez por esta zona y que espero se fueran dentro de lo posible satisfechos de haber compartido un día de caza.


