| Mi padre y un macareno cazado en la Sierra de las Villas. |
Una vez colgados los trastos y ya finalizada la temporada de caza mayor, me parecía interesante hacer esta reflexión después de que la gota haya colmado el vaso, en lo que a lo cinegético se refiere.
No seréis pocos los que estaréis al tanto de la noticia sobre el resultado en una finca, en la cual se cobraron más de 700 jabalíes durante dos jornadas de caza durante un fin de semana.
Han sido varias las organizaciones, entre ellas el Real Club de Monteros, que se han pronunciado sobre estos resultados estratosféricos, mostrando su desacuerdo y malestar.
Creo que todos coincidiremos en que esto puede llamarse como quieran pero no "montería española".
Tenemos que defender la nobleza de la caza y sus valores, no callendo en el error de que los números primen a la esencia de un lance en estado puro.
Esta claro que estas cacerías, o no sé como denominarlas, son mero mercantilismo, existen porque hay una minoría de cazadores, que condicionados por su posición económica, las demandan. Arrastrados por los círculos en los que se mueven, compiten en un túnel sin fin por su "medallitis" particular.
De esta guisa, entraríamos en la tan debatida polémica sobre los cercones, pero esto lo dejaré para la libre opinión de cada cazador y su ética personal.
Quiero defender y defiendo a los organizadores y orgánicas que apuestan por esta línea de trabajo, ya que simplemente lo que hacen es rentabilizar al máximo sus negocios, que en definitiva son para eso.
Tristemente contemplamos como la caza salvaje, en lo que a la montería se refiere, va quedando en segundo plano, aplastada por los resultados de estos eventos. No nos sorprendamos cuando grupos ecologistas y demás anticaza, nos ponen de vuelta y media, tachándonos de asesinos, ya que además estas monterías son las que más se divulgan en los medios periodísticos cinegéticos y audiovisuales, que lástima.
Repito, debemos y tenemos la obligación de defender esos valores heredados de nuestros ancestros y que no desaparezcan.
También quiero espresar mi malestar con cierta prensa cinegética, que en vez de exaltar estos valores, han caído en las redes del populismo, dejándose llevar por estos resultados sensacionalistas, publicando sólo lo incoherente; datos como 307 jabalíes abatidos y 114 bocas, entre unos pocos puestos, nos va ha parecer hasta normal, a donde vamos a llegar, lo respeto pero no lo comparto.
La solución creo que es bien fácil, está en manos de las Federaciones y las Juntas de Homologación, creando dos líneas de homologación, por que "NO ES LO MISMO". Una homologación para los animales cobrados en fincas abiertas y otra para los capturados en cercones o soltados de granjas cinegéticas. Se terminaría con esta desventaja de comparar dos tipos de trofeos obtenidos de formas muy distintas, y que cada cual elija su camino, independientemente de su posición económica.
Tiro el guante y que cada cual lo recoja según su conciencia entienda, si es ético o no.

